
Hay tres clases principales de la diabetes: la diabetes tipo 1, la diabetes tipo 2 y la diabetes gestacional. Las tres clases producen los mismos síntomas, pero las causas de cada uno y la gente afectada por cada uno son distintas.
Las clases de diabetes – Diabetes tipo 1
La causa de la diabetes tipo 1es la destrucción de las células beta del páncreas, las cual producen la insulina. Estas células beta están destruidas por un ataque autoinmune mediado por las células T, el cual es inevitable. La tipo 1 es el tipo de diabetes más extendido. La diabetes tipo 1 a menudo se conoce como diabetes juvenil o diabetes insulino-dependiente. Aunque este tipo de diabetes se presenta normalmente durante la juventud, los adultos no son inmunes de contratarlo. En este tipo de diabetes, el cuerpo no puede producir insulina, porque las células beta han sido destruidas. El sistema inmune ataque estas células pancreáticas (las que deben secretar insulina); cuando mueren estas células, los niveles de azúcar en la sangre suben.
Aparte de eso, las personas con este tipo de diabetes son sanas y de un peso normal al comienzo de la enfermedad. Ni una dieta modificada ni actividad física puede prevenir este tipo de diabetes. El tratamiento para la diabetes tipo 1 es el reemplazo de la insulina. Para la mayoría de los pacientes, la terapia de reemplazo de insulina no perjudica las actividades normales y diarias.
Las clases de diabetes – Diabetes tipo 2
Se caracteriza la diabetes tipo 2 por la incapacidad del cuerpo de producir una cantidad suficiente de insulina o por una resistencia de los tejidos a la insulina, la cual puede convertirse en una pérdida total del funcionamiento de las células beta sin tratamiento. Es el tipo de diabetes que más afecta los adultos. El término diabetes tipo 2 reemplazó los términos de diabetes de inicio en la edad adulta y diabetes no insulinodependiente. Este tipo de diabetes causa la hiperglucemia o alto nivel de azúcar en la sangre.
Si se la detecta temprano, se puede reducir y controlar la hiperglucemia causada por la diabetes tipo 2 con varias medidas y medicaciones. Éstas pueden mejorar la receptividad del cuerpo a la insulina o reducir la producción de glucosa del hígado. Algunas de estas medidas son actividad física regular, una dieta equilibrada y una pérdida intencional de peso. Hay que continuar estas medidas para prevenir la reaparición de la diabetes tipo 2. En las últimas fases del trastorno, la diabetes tipo 2 requiere la terapia de reemplazo de insulina. Algunas de las complicaciones de largo plazo son la insuficiencia renal, la ceguera y/o una enfermedad vascular, como la insuficiencia arterial coronaria.
Debido a la manera discreta de los síntomas de la diabetes tipo 2, es posible que no se note el trastorno durante años. Las personas mayores de edad (el 20 por ciento de los norteamericanos padecen diabetes), las con antecedentes familiares con diabetes y los con forma física de manzana corren más riesgo de tener la diabetes tipo 2. La gente con obesidad central—una concentración de grasa por la cintura y grasa no subcutánea—corre más riesgo de tener este tipo de diabetes porque la grasa extra secreta adipocinas, las cuales perjudican la tolerancia a la glucosa. Aproximadamente el 85 por ciento de los que padecen diabetes tienen sobrepeso.
Las clases de diabetes – Diabetes gestacional
La diabetes gestacional ocurre durante el embarazo y se caracteriza por una secreción insuficiente de o una resistencia total a la insulina, muy parecida a la diabetes tipo 2. Entre el dos y el cinco por ciento de los embarazos causan la diabetes gestacional. Este tipo de diabetes normalmente mejora o desaparece después del parto; sin embargo, entre el 20 y el 50 por ciento de las que padecen la diabetes gestacional tendrán la tipo 2 luego.
Los profesionales de la salud no saben cual es la causa de la diabetes gestacional, pero normalmente echan la culpa a algunas hormonas exclusivas del embarazo las cuales reducen la receptividad de la insulina. Si no se trata la diabetes gestacional, puede causar efectos perjudiciales al bebé y a la madre—macrosomía, que puede complicar el parto, hipoglucemia y otros desequilibrios químicos que pueden afectar al bebé, trastornos del corazón, de los riñones, de la visión y del sistema nervioso central, malformación del feto y riesgo elevado de aborto espontáneo.
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